viernes, 4 de mayo de 2018



VIDA DE MI BISABUELO EN LA GUERRA CIVIL

Mi bisabuelo estaba en el campo, segando. Podía haber estado realizando cualquier labor que su padre le ordenara, ese dia fue en el campo. Uno de sus hermanos estaba con el ganado en un pueblo cercano, Mirabueno. Cada uno tenía su obligación, eran 4 varones y 2 mujeres jóvenes, todos vivían en la casa familiar.

Mi bisabuelo, un chico joven, recién licenciado del Servicio Militar, y tras tres años en el cuartel de Zaragoza, regresó a su hogar, a su pueblo, a Algora, una villa de la provincia de Guadalajara con 500 habitantes en aquella época, que vivían de la agricultura y del ganado. Nunca se imaginó que tras regresar de formarse para poder defender su país de un ataque extranjero, le obligarán a luchar contra sus compatriotas. No le gustaba hablar de ello, se entristecía si le preguntabas sobre aquella época, no quería hablar, nunca contó nada a sus nietos de lo que vivió y sufrió. De su voz solo salía el deseo de que nunca ni su familia ni nadie más viviera lo que vivieron durante la Guerra Civil. Mi familia lo sabe por mi abuela y su hermana. Fue un hombre que se desvivía por su familia, por sus padres y sus hermanos y luego tras la Guerra, por la familia que creo que con mi bisabuela Josefa y sus cinco hijas.

Mi bisabuela recordaba que un dia normal, tras las fiestas del pueblo, la Virgen del Carmen, un 18 de Julio de 1936, estaban cada uno en sus tareas, cuando empezaron a pasar muchos camiones por la carretera. Para poner en situación geográfica, Algora es una villa dividida por la antigua carretera Nacional II, en el km 113.

Por la tarde, empezaron a oler a humo, la gente empezó a asomarse para ver qué había ocurrido….solo pudieron esconderse...la Iglesia estaba ardiendo y dos hombres arrastraban las imágenes de los Santos por la calle principal hasta la carretera, gritando “muerte a los traidores”. La iglesia estuvo tres días ardiendo sin que nadie se atreviera a hacer nada, tenian miedo de ser asesinados por aquellos hombres. Cuando ya pudieron salir de las casas, apagaron el fuego que seguía activo, no quedaba nada….el retablo, el órgano, el tejado de madera, los santos,.....todo había sido destruido….

Es sabido que esos dos hombres, eran jornaleros de Ciudad Real contratados para trabajar en unas tierras de Algora. Estaban en el campo, cuando los camiones pasaron, se acercaron y se enteraron que había estallado la guerra y que debían unirse a la lucha. Por ello, cogieron un bidón de gasolina, se dirigieron hacia el pueblo e incendiaron la Iglesia.

A los pocos días, llegaron los mandos del Partido Republicano a instalarse allí. Cuenta mi bisabuela que un dia un hermano de mi bisabuelo, se encontraba en el campo con el ganado, y los militares le obligaron a conducirlos a un cerro cercano al pueblo para refugiarse. Les llevó por un camino más largo, ya que quería evitar encontrarse con su hermano que estaba segando en unas tierras cercanas al Cerro donde se dirigían. Quizás le salvó la vida.

Comenzaron a reclutar a los jóvenes del pueblo. Les dieron una escopeta y los enviaron a la Guerra, sin más, no había opción. Cuando empezaron los ataques, como mucha gente del pueblo, mis bisabuelos maternos con sus dos hijas huyeron a Sigüenza, pueblo cercano, pero retirado de la carretera. A mi bisabuelo Mariano le reclutaron y le obligaron a ir con los Republicanos, no se trataba de opiniones políticas, solo había que reclutar soldados para luchar, ellos estaban ahí, no había más razones...estuvo tres años sin regresar a su casa y con el miedo de tener que luchar con sus convecinos y con su propio hermano, que había sido reclutado por los Nacionales en Zaragoza donde estaba realizando el Servicio Militar...hermanos obligados a enfrentarse en la misma batalla....la Batalla del Ebro. Y mientras sin saber si su familia estaba viva, ya que Algora fue bombardeada por ambos bandos, Republicanos y Nacionales, unos en una colina y los otros en el Cerro San Cristóbal, y la gente inocente en medio...así consta en los partes de guerra, Algora fue Frente de la Guerra Civil.

Esos tres años el único contacto fueron las cartas, cartas dirigidas a sus padres y a su novia, mi bisabuela Josefa. Por esas cartas, mi bisabuelo se enteró que los mandos Republicanos se instalaron en las viviendas del pueblo más alejadas y en la Posada que tomaron como Cuartel General Republicano…y que construyeron Polvorines, lugares para almacenar todo el armamento que llegaba de Madrid y que se repartía entre los batallones de la zona. Túneles subterráneos y cuevas construidos por los hombres más mayores que permanecieron en el pueblo y a los que obligaban a trabajar dia y noche. Se cavaron tres, de las que actualmente quedan dos medio destruidos. También se enteró que cuando regresaron seis meses después a casa, mi bisabuela y su familia, tras refugiarse en Sigüenza, no encontraron nada en su casa. Todo había sido robado.



Cualquiera podía haber sido mi bisabuelo 



Gracias a Dios, mi bisabuelo sobrevivió a la Batalla del Ebro, en la que más combatientes participaron, la más larga y una de las más sangrientas de toda la guerra. Tuvo lugar en el cauce bajo del valle del Ebro. También sobrevivió a la herida de bala en la cabeza cuando fueron destinados a Castellón. Tras recuperarse, los soldados heridos podían regresar a su casas. Mi bisabuelo volvió a su tierra, donde solo vió destrucción y pobreza. A los dos meses de su regreso, el 1 de Abril de 1939, llegó el último parte de Guerra, que acababa diciendo “la guerra ha terminado”, …..pero permaneció el dolor y la destrucción.  Un año después mis bisabuelos contrajeron matrimonio en la Ermita de su querido pueblo, Algora, ya que la Iglesia no se pudo reconstruir hasta veinte años después.
   

1 comentario:

  1. Me ha gustado esta historia, mis abuelos cerca de Sigüenza tambien estuvieron entre dos frente y luchando en ambos bando hermanos con hermanos y vecinos con vecinos. Un saludo

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